Última actualización: Noviembre 24, 2010 12:17
EGB Nº 19 - "Almirante Guillermo Brown"
Colonia "La Graciela" - Juan A. Pradere
Partido de Patagones
Juan Francisco Pradere y su señora María Juana Etcheto emigraron entre 1830 y 1840 de Sare, Bajos Pirineos, lo que se denominó la “Emigración temprana del País Vasco”, con sus hijos: Juana, Juan Adán, Francisco, Mariana, Catalina, Se registran datos de otro hijo del matrimonio (Martín), en Estados Unidos.
La causa de la inmigración como sucede con todas las corrientes migratorias el tema económico constituye el principal motivo.
Euscal Herria era un país de economía agropastoril, hoy agrícolo-ganadera, el caserío (tierras, animales, enseres, la casa en sí misma) era la base del sistema para asegurar la supervivencia, que se transmitía en forma indivisa a uno de sus hijos o hijas. Los hermanos tenían que buscar otros trabajos por ejemplo, la carrera religiosa, marinos o dedicarse al trabajo de la tierra (existían pastos comunales, propiedad de los municipios y los arrendamientos a largo plazo).
El pago de la renta facilitó al propietario este sistema de la economía, conocido como un sistema de leyes que propuso durante mucho tiempo las relaciones entre Vascos de ambos lados de los Pirineos.
Euskal Herria.
El país Euskal Herria comparte la lengua y cultura Vasca. Cuenta con 3 millones de personas, están repartidas entre dos Estados (España y Francia).
Es pequeño y montañoso, pero por allá apareció un océano inmenso, ese era el camino por donde cruzaba tanta gente para viajar a otros lugares del mundo.
Respecto a los primeros vascos en el Nuevo Mundo, se explica que los barcos balleneros vascos como lo habían hecho los Vikingos hace 500 años antes, alcanzaron en el siglo XVI las costas canadienses de Labrador y Terranova.
Además de la pesca, también participaron en todas las iniciativas de exploración, conquista y colonización de América, como armadores, financieros, marinos y soldados de la Corona Española. En 1492, un buen número de vascos ayudaron a Cristóbal Colón en el descubrimiento del llamado “Nuevo Mundo”.
Casi todas las colonias españolas se independizaron a principio del siglo XIX, entre ellas, Argentina. Los primeros gobiernos decidieron que hacia falta poblar el inmenso territorio y, para eso, a partir de 1830, abrieron oficinas de emigración en algunas regiones de Europa y contrataron agentes para que mostraran las oportunidades de trabajo y recultura a inmigrantes.
Los países europeos se modernizaban a toda marcha y, a medida que sus fábricas se multiplicaban y crecía su producción, necesitaban cada vez más de países como la Argentina, que les proveyeran la materia prima y los alimentos necesarios para su numerosa población. A cambio, ellos podían suministrar productos manufacturados —primero telas y luego locomotoras, herramientas, todo tipo de productos de hierro—, pero no sólo eso: también capitales, es decir dinero, y mano de obra, es decir trabajadores. Esos capitales y esa mano de obra, que abundaban en los países industrializados, podían ayudar a poner en marcha, en los países no industrializados, la producción local de las materias primas y alimentos que tanto necesitaban los europeos para su propio desarrollo.
La Argentina había comenzado a transformar su economía para adaptarla al ritmo de los países europeos hacia 1840 o 1850, cuando las estancias de la provincia de Buenos Aires empezaron a criar ovejas para exportar lana. Pero no se producía todo lo que se hubiese podido producir. Había muchos problemas, trabas, dificultades: en primer lugar, poca población, que era decir poca mano de obra, y poca tierra disponible, porque había grandes extensiones que seguían en manos de los indios. Además, las rutas eran pésimas y los medios de transporte, tan rudimentarios como en los tiempos del Virreinato: carretas y muías para ir por tierra y barcos de vela para remontar los ríos del Litoral. Para colmo, tampoco había dinero para solucionar esos problemas.
Ya desde 1860 se habían abierto las puertas a los que querían invertir sus capitales en el país, pero, a partir de 1880, la bienvenida fue más amplia aún y sin restricciones. Fue, sobre todo, el dinero de los capitalistas ingleses el que se radicó en el país. Sirvió para construir ferrocarriles, puertos, líneas de transporte urbanos, servicios de aguas corrientes, en fin, grandes obras que estaban fuera del alcance de los inversionistas locales. Esas grandes obras públicas eran muy aplaudidas por la clase dirigente y admiradas por todos: estaban asociadas con la idea que se tenía de lo que significaba el "progreso".
Los puertos y los ferrocarriles que esos capitales construyeron fueron esenciales para transportar los productos del campo hasta los barcos europeos, y para convertir al país en uno de los más grandes proveedores de carne y de cereales del mundo.
En diez años se construyeron cuatro puertos: el de Buenos Aires, el de Rosario, el de Bahía Blanca y el de La Plata. Y el crecimiento de los ferrocarriles fue impresionante: 2.500 kilómetros de vías en 1880 y 9.500 kilómetros sólo diez años después. En poco tiempo, una telaraña de vías cubrió la pampa húmeda, vinculando las zonas agropecuarias con los puertos, y pronto crecieron las grandes vías troncales que partían desde Buenos Aires y llegaban a los extremos norte y oeste, y que sirvieron sobre todo para reafirmar el control del Estado sobre todo el territorio.
Hacia 1880 se había organizado en el país una clase política bien definida que controló el poder durante muchos años. Con el tiempo se le dio el nombre de "los hombres del Ochenta".
Extraído de: www.numisma.es
Entre los años 1850 y 1930 la familia llegó a tener más de 180.000 Has. en la Provincia de Buenos Aires. La forma de adquisición de las tierras en esta zona llegando a un total de 133.123 Has. Incluyendo 182 Has. Donadas por la Sociedad al Ferrocarril Sud para la construcción de una estación.
Establecimiento “El Reducto” de 19.520 Has.: Escritura otorgada por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Don Mariano Acosta, el 16 de Junio de 1873 a favor de Juan A Pradere, soltero en ese momento por 14.849 Has.
La escritura de venta con fecha 26 de Octubre de 1894 ante Magloar Mogeaux, por la que el Gobernador de Buenos Aires, Guillermo Udaondo, vende a la Sucesión de Juan A. Pradere 4.675 Has.
Anverso: En el centro del campo, el numeral / I / rodeado por un círculo. En el perímetro, leyenda semicircular superior / VALE POR / e inferior / UNA OVEJA /. Ambos segmentos separados por estrellas de 6 puntas.
Reverso: En el centro del campo, marca del estanciero y bajo la misma, en forma semicircular la leyenda / EL REDUCTO /, todo rodeado por un círculo. En el perímetro, leyenda semicircular superior / PRADERE HNOS /, e inferior / RIO COLORADO /. Ambos segmentos separados por pequeños puntos.
Grado de rareza
Metal: Alpaca.
Peso: -.- grs. ( Pradere Hnos. – Marca # 8932 – Pdo. Bahía Blanca)
Módulo: Circular. 20,2 mm
Grabador: No figura.
En el año 1897 se inaugura el ramal ferroviario Neuquén-Bahía Blanca, estableciéndose una estación en los terrenos más altos (distantes a unos 5 km. aproximadamente), que toma el nombre de Río Colorado. Por decreto del 29 de Marzo de 1901, firmado por el entonces Presidente de la Nación Dn. Julio Argentino Roca, se declara oficialmente pueblo a Buena Parada, y estación de ferrocarril.
Anverso: En el centro/superior del campo, marca del estanciero. Bajo la misma, el numeral / 1 / .En el perímetro, leyenda semicircular superior / F. MERLO Y Cía. /. Punzonada y estampada.
Reverso: Liso.
Metal: Bronce.
Peso: -.- grs.
Módulo: Circular. 27,5 mm. (Marca # 41252 - Francisco Pradere Hnos. - Lobería)
Grado de rareza
Establecimiento “Los Alamos” Formado por los lotes 13 y 24 del plano oficial del Partido de Patagones, compuesto de 15.133 Has. Adquirido por Francisco Pradere al cambiarle los lotes 46 y 47 de 20.000 Has. a Santiago Luro el 7 de marzo de 1895.
Establecimiento “La Providencia” de 18.191 Has. cuya adquisición originaria resulta del titulo otorgado por el Presidente de la República Juárez Celman, a favor de la sociedad “Pradere Hermanos”, el 8 de Abril de1890. “Lotes 34 y 35” del plano oficial del Partido de Patagones, compuesto de 20.000 Has. adquirido por Don Francisco Pradere.
Establecimiento “San Francisco” de 38.251 Has. adquiridos de la siguiente forma: a. Por escritura del 20 de noviembre de 1874, e Presidente del Senado Don Álvaro Barros, vende a Don Francisco Pradere, un campo en el Partido de Patagones de 16.149 Has. comprado con un poder por Don Santiago Luro. b. El 5 de Octubre de 1892, El Presidente de la República Don Carlos Pellegrini, extiende titulo de Dominio a favor de Don Francisco Pradere, Santiago Luro y Sucesión de Juan A. Pradere, de la parte libre de los lotes 14, 16, 21, 22, 23 y 26 y ángulo Norte del 37 de la Quinta Sección de las tierras cedidas por la Provincia de Buenos Aires a la Nación. Superficie: 21.266 Has. c.
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