Última actualización: Noviembre 26, 2010 12:49

El Proyecto Wauters. Un siglo de estudios, una incitación a la acción.

Este año se cumple un siglo de la firma del contrato por el que la provincia de Buenos Aires encomendó al ingeniero Carlos Wauters la confección de un proyecto destinado al riego de 400.000 hectáreas en el Partido de Patagones. A lo largo de esos cien años el proyecto pasó de los cajones ministeriales a la luz, ante cada sequía prolongada para retornar luego a la oscuridad. Este gigantesco plan fue precedido por otros de un nivel de definición mucho menor -para este distrito-, pero que se enmarcaron en los propósitos concurrentes de los gobiernos nacional y provincial de aprovechar las aguas del río Negro.

Antecedentes

En el año 1898 durante la presidencia del General Roca, el gobierno encargó al ingeniero César Cipoletti un estudio para el aprovechamiento de las aguas de los ríos Negro, Colorado, Neuquén y Limay a los fines del riego y la navegación. Un aspecto esencial era la regulación de los caudales a fin de garantizar tales actividades y de contrarrestar las inundaciones que perjudicaban a las poblaciones ribereñas.

Ya en el año 1899, a raíz de la pavorosa inundación que arrasó los valles rionegrinos, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires comisionó al ingeniero Julio Figueroa para que estudiara medidas que evitaran la repetición de esta catástrofe. Entre otras medidas Figueroa propuso la derivación de aguas del río Negro para regar la mitad del Partido de Patagones, cubriendo el resto con aguas del Colorado.

Dos años más tarde el mismo Figueroa y el ingeniero Rufino Arroyo informan que las bondades de las tierras del Partido justificaban su riego, pero exclusivamente con aguas del Negro.

En base a ese informe en el año 1904 a raíz de una solicitud del gobierno bonaerense, el Congreso Nacional autorizó la derivación en el Territorio del Río Negro, de un canal con capacidad para conducir el agua para regar 400.000 hectáreas, previa autorización del estudio y proyecto de las obras por el Gobierno Nacional.

En el año 1906, y por iniciativa del ingeniero Wauters, el gobierno provincial adoptó otra decisión clave: la creación de una chacra experimental en Patagones a fin de estudiar la clase de cultivos para los que serían aptas las tierras del distrito y la cantidad de agua que los mismos precisarían. El Ing. Fernando Leblanc, primer Director de la Chacra Experimental concluyó sus estudios el 22 de Abril de 1810 con un voluminoso y exhaustivo informe. Pero antes, las datos parciales de los ensayos de Leblanc habían permitido fundar sobre datos ciertos al proyecto de Wauters. Esta iniciativa demuestra que ya en esa época se sabía que un proyecto de regadío implica considerar aspectos que exceden en mucho a la estricta obra de ingeniería hidráulica.

El proyecto Wauters

Más que un proyecto de riego es éste un proyecto de desarrollo, ya que comprende cuestiones tales como comunicaciones fluviales, generación de energía para toda la región, propuestas sobre el destino de las tierras fiscales y una proyección productiva para el área a regar.

Tanto Wauters como Figueroa y Cipolletti plantearon como prioritario para la realización del riego, la sistematización del río Negro y de sus afluentes a fin de evitar los desastres que ocasionaban las inundaciones y que podían comprometer a las mismas obras de regadío. Como sabemos esto se concretaría muchos años más tarde.

En síntesis, su proyecto comprendía:

  • Un dique y obra de toma a ubicar en el paraje Bajada del Turco, en la margen izquierda del río Negro, alrededor de Km. de Guardia Mitre.
  • Un canal derivado para riego y navegación de 60 km. de desarrollo.
  • Un salto en el extremo del canal derivado de 17 m de altura destinado a crear la fuerza para una usina hidroeléctrica que generara los 13.333 HP necesario para elevar a 10 m los 75m3 por segundo necesarios para el riego de las tierras que prevé el proyecto.
  • Un canal matriz de 13 Km. que nace en la cámara de distribución ubicada en el lote 4 del territorio del Río Negro, terminando en una dársena de distribución.
  • Desde allí nacen dos canales principales de riego que llegan al meridiano V.
  • Una red de canales de riego y desagüe que cubre la zona prevista para riego la que se extiende desde el meridiano V hasta el mar y desde la costa del río Negro: hasta una línea que atraviesa los lotes catastrales 144, 123 y 108.
  • Un canal de navegación hasta Bahía San Blas para buques de 12 pies de calado, aunque sólo se presupuestan los 60 km. que van de Bajada del Turco hasta la usina hidroeléctrica.

Respecto a la solución de elevación mecánica del agua, ésta obedecía a que consideraba Wauters que para hacerlo por simple gravitación a la cota de 50 m sobre el meridiano V, era preciso dar al canal de alimentación un desarrollo de 130 km. situando la toma aguas arriba de Gral. Conesa. En tanto la Nación no participaba del proyecto, el proyectista consideraba a este tramo de jurisdicción nacional como "muerto" y por lo tanto gravoso para el proyecto.

Para determinar al área a regar, Wauters realizó un levantamiento planimétrico de 689.102 hectáreas, 112.024 de las cuales correspondían al Territorio Nacional del Río Negro y 577.078 al Partido de Patagones.

Wauters determinó un lote regable en el Partido de Patagones de 375.000 hectáreas -27% del total-, de las cuales 230.000 eran fiscales y 145.000 de particulares.

De las 375.000 hectáreas, se regarían efectivamente 300.000, ya que 75.000 se reservan para canales, desagües, caminos, calles, pueblos, granjas y zonas improductivas.

Al momento de realizarse el relevamiento había en el Partido de Patagones 335.510 hectáreas de tierras fiscales, es decir casi la cuarta parte de su superficie total.

Para una segunda etapa, Wauters dejó 117.080 hectáreas de tierras más bajas sobre la costa de mar, con lo que se completaría la totalidad de las tierras fiscales productivas.

El financiamiento del proyecto

El costo total de las obras proyectadas por Wauters sumaba $ 160.000.000, de los que $ 10.000.000 correspondían al tramo de canal de navegación proyectado. La suma incluye la inversión necesaria para poner en producción la mitad de las tierras fiscales para elevar su cotización a los fines de su venta en condiciones más ventajosas. Pero en rigor, si se considera exclusivamente el costo de las obras de riego, de desagüe, de infraestructura vial y edilicia y del canal navegable el costo es de $ 45.000.000.

Wauters propone diversas soluciones de financiamiento todas las cuales incluyen el pago por parte de los particulares de lo que les corresponde por prorrateo.

Ahora que, si recortamos el abanico de propuestas del proyecto y nos centramos sólo en la venta de las 230.000 hectáreas de tierras fiscales regadas, sin ponerlas en producción, a un valor que Wauters estimaba en $ 250 por unidad se obtendrían $ 57.500.000. Es decir que, aún reservándose la Provincia las 117.000 hectáreas a regar posteriormente, habría obtenido un superávit de 12.500.000. Si a eso le agregamos los recursos impositivos que semejante valorización de la tierra generaría, llegamos a la conclusión de que era éste un brillante negocio para el Estado.

Con este panorama, poniendo a las tierras fiscales como garantía, se estimaba que la Provincia podía acceder a un empréstito internacional.

Los pasos posteriores

El gobierno bonaerense elevó a la Nación el proyecto de Wauters a fin de obtener la autorización para las obras. Recién en 1911 y acicateado por las sequías que asolaban el sudeste bonaerense el gobierno nacional comisionó al ingeniero Eduardo Gilardi para estudiar sobre el terreno el estudio de la provincia. El resultado se presentó en el año 1914. La más interesante de las innovaciones sobre el proyecto anterior consistía en la realización de dos canales, uno de los cuales nacía aguas arriba de Conesa, regaba por gravitación 32.000 hectáreas rionegrinas y 225.000 hectáreas de tierras fiscales bonaerenses.

Pero el proyecto de regadío ingresó a partir de entonces en una vía muerta. Las tierras fiscales continuaron siendo por muchos años sinónimo de especulación improductiva de cruel explotación de los subarrendatarios y de conflictos entre arrendatarios e intrusos.

De tanto en tanto las sequías levantaban las voces clamando por las obras. Así en el año 1937 se constituyó una comisión de con ese fin. En el mismo año, un proyecto del diputado provincial Dr. Pedro Ecay coincidía con reclamo maragato. Pero pese a haberse anunciado la inclusión en los planes oficiales de la revisión del proyecto Wauters, nada se hizo en concreto.

En Julio del año 1942 se constituyó otra comisión vecinal cuyo accionar llevó al gobierno provincial a disponerse para las obras. Para ello requirió que la Dirección Nacional de Irrigación se expidiese sobre el proyecto Wauters. Esta concluyó con un dictamen desfavorable basado en la insuficiente alimentación del río Negro y lo desactualizado de sus lineamientos básicos del proyecto. Además consideraba que la Nación, como un conjunto económico indivisible, debía dar preferencia al desarrollo del riego en las tierras del valle. En nuestra opinión este argumento resultaba el más sólido generador de la actitud negativa de la Nación.

La provincia encargó en 1944 al ingeniero Enrique Zuleta el estudio "in situ" del problema. Zuleta coincidía con la consideración del déficit en estiaje, circunstancia ya observada por Wauters. Lo que según Zuleta correspondía era que la Nación emprendiera las obras necesarias para aumentar el caudal de estiaje del río por el embalse de deshielos y crecidas. En cuanto a lo desactualizado de un proyecto que contaba con más de treinta años se resolvía, según Zuleta, sencillamente actualizándolo. En cambio a la objeción de la preferencia de las tierras del valle sobre las de la planicie, opuso el sólo argumento de la vigencia de la ley de 1904.

Zuleta básicamente propuso las siguientes correcciones: eliminar el canal navegable; suprimir la central hidroeléctrica y por ende realizar riego sólo por gravitación; realizar reducir la totalidad del área a regar a sólo 300.000 hectáreas -recordemos que la totalidad del proyecto Wauters implicaba regar más de 400.000 -; ofrecer a la Nación que la obra de toma en Bajada del Turco sirva también para regar la zona comprendida entre ese punto y el valle de Guardia Mitre; el plan de aprovechamiento agrario y pecuario no deberá interferir con la producción frutícola del valle del río Negro.

En adelante, cada tanto, con las sequías se volvieron a levantar las voces por el Wauters, También los estudios. Supimos por el ingeniero Juan Bilos que en el año 1973 por iniciativa del gobierno provincial, la Universidad Nacional del Sur inició un análisis del proyecto de regadío interrumpido por la tenebrosa intervención del Rector Remus Tetu en 1976. Poco más se sabe de otros avances.

En este escenario del siglo XXI todo parece distinto respecto a aquel 1906: las tecnologías hidráulicas, los actores sociales y productivos, las jurisdicciones políticas, los intereses contrapuestos y los esfuerzos asociados, los mercados y las técnicas productivas; las fuentes de energía y los transportes.

Sin embargo sigue resonando algo viejo: "Proyecto Wauters". Un voluminoso, profundo y riguroso libro conocido por muy pocos y que, en realidad, constituye un enunciado casi mágico que durante cien años adquirió una equivalencia ambivalente de esperanza y de frustración. Si seguimos hablando de él, es por la indiscutible riqueza de los estudios de su autor. Pero también por nuestra incapacidad o imposibilidad como comunidad, como Provincia y como Nación para cristalizar un anhelo de tantas generaciones.

Hoy, ante otra sequía, los productores del Partido de Patagones y de Guardia Mitre encabezan un nuevo intento por reinstalar el proyecto de regadío. Esperamos que aprenderemos del pasado; en que esta vez perseveraremos en un esfuerzo que deberá sostenerse por décadas.

Escrito por: Profesor Jorge Aníbal Bustos

Bibliografía:

  • Wauters, Carlos: "Aprovechamiento de las Aguas del Río Negro en el Partido de Patagones". La Plata, Taller de Impresiones Oficiales, 1909.
  • Zuleta, Enrique: "El Riego en el Partido de Patagones". La Plata, Comisión pro- Riego de las Tierras del Partido de Patagones, 1944.
  • Martínez de Gorla, Noemí: "El Riego en el Desarrollo Socioeconómico de Patagones y Villarino", en Separata de Investigaciones y Ensayos N° 43. Academia Nacional de la Historia. Buenos Aires, 1993.

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